La finalidad del plan de empresa es ser un instrumento de análisis para los promotores del proyecto, ser la carta de presentación que permite dar a conocer el modelo de negocio a terceros y ser el generador de confianza para negociaciones con socios estratégicos, financieros, etc.
Su formato debe estar bien estructurado, debe ser claro y conciso, pero a la vez completo; recoger todos los rasgos esenciales del negocio. Debe ser coherente y reflejar entusiasmo.
El CIDEM ha apostado claramente por la figura del Inversor Privado profundizando en el significado de esta figura y en sus necesidades concretas. Poco a poco estos inversores van adquiriendo el rol que les corresponde, convirtiéndose en una pieza clave en el apoyo financiero, de asesoramiento y tutorización de nuevas empresas innovadoras y con alto potencial de crecimiento.
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